El psicoanálisis con Adolescentes

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Pedro

Pedro tiene 21 años cuando sus padres consultan por él , están preocupados y despistados, no saben que hacer,  su situación, lo que podríamos llamar su síntoma más llamativo, es que no sale de la cama, no puede despertarse nunca.  Se acueste a la hora que se acueste siempre se levanta a las 2 o 3 de la tarde, come algo y vuelve a la cama, allí se queda hasta las 6 o 7 de la tarde,  recién entonces se viste y sale a verse con sus amigos, hasta las 10 de la noche que vuelve a casa, come algo y vuelve a su territorio privado.

Esta situación se viene dando desde hace aproximadamente dos años, cuando se enteró que no había aprobado ninguna asignatura de primero de carrera, entonces se volvió a matricular de las mismas asignaturas y ahí continúa, sin poder ir a la facultad, sin poder presentarse.

En su entrevista a solas Pedro comenta: -\\\\\\\”Mis padres creen que tengo un mal extraño con el sueño, lo cierto es que algo me pasa, prefiero dormir a todo lo demás, si me levanto de la cama tengo que ir a la facultad y eso es lo que no quiero, tengo vergüenza de ir, allí están todos mis compañeros haciendo tercero y yo que tengo que repetir primero y no puedo, es más fuerte que yo…Si no voy a la facultad tendría que buscar trabajo, eso me da más palo, no estoy preparado para trabajar, no se hacer nada, no se me ocurre que puedo hacer, he  conseguido unas cuantas entrevistas de trabajo pero al final no fui, me quedé durmiendo…Para mí la cama tiene algo especial, no sé, es como un imán que no puedo salir de allí, me tiene atrapado, si duermo no pienso, no me tengo que preocupar por nada…Antes me pasaba todo el día viendo la tele, si ves la tele tampoco piensas en nada, pero mis padres se enfadaron y ahora guardan el mando bajo llave, yo me enfadé pero ahora me da igual, si no hay tele sigo durmiendo, en sueños me hago mis propias películas, sueño que ya terminé la facultad y que trabajo en lo que me gusta y vivo lejos de mis padres, en una casa propia…\\\\\\\”

¿Cómo entender estos \\\\\\\”sueños\\\\\\\”, estas fantasías de Pedro, si en la realidad hace todo lo contrario para conseguir que se cumplan?  Esto es lo que altera a los padres, tal como lo comentan , ya probaron de todo:

 -”Primero le quitamos el mando de la televisión, pensamos que se aburriría y empezaría a salir, luego le hemos quitado la paga semanal, si no va a la facultad que no pueda ir tampoco a tomar café con sus amigos, pero nada parece importarle…lo hemos llamado para levantarse con nosotros, ni caso, le ofrecimos llevarlo en coche a la universidad, tampoco, hemos hablado con él por si prefería hacer otra carrera, nada, no tenemos respuesta…”.

 Sin embargo, la respuesta de Pedro es muy clara y contundente, dormir y alejarse del mundo, más tarde, a lo largo de su psicoterapia,  pudimos ver cuanto y como le asustaba el crecimiento, separarse realmente de sus padres y tener una vida autónoma, aparentemente con su síntoma de sueño permanente mostraba una personalidad “pasota”, pero de ese modo obtenía la exclusiva atención de sus padres, además de lo beneficioso que le resultaba a su lado más infantil, quedarse en la cama como si fuera un bebé de meses.

Este es un caso bastante frecuente entre los adolescentes de hoy en día, puede adquirir diversas formas, pero su última traducción es siempre la misma: “me da miedo crecer, algo del mundo de los adultos me asusta tanto que prefiero permanecer en una posición infantil, dependo exclusivamente de mis padres.”  Lo más  importante de estos casos y que surge permanentemente como una  duda es: -¿Quien es el culpable? ¿Cómo se ha llegado a esta situación?  Lo fácil es siempre acusar al adolescente, es vago, no le gusta estudiar y/o trabajar, no hace nada, etc.etc., pero debemos tener en cuenta que si el joven ha llegado a una situación así, ha sido, casi siempre, con la ayuda incondicional de los padres, posiblemente son ellos quienes no le supieron transmitir lo necesario de la independencia y la autonomía, muchas veces, temerosos por perder el amor de sus hijos, muchos padres consienten actitudes regresivas de los hijos y se “enganchan” en una pelea sin fin que de alguna manera los mantiene unidos.  Estas situaciones se están alargando en el tiempo de forma alarmante, actualmente no nos consultan solamente por casos de la edad de Pedro, nos encontramos con adultos de más de treinta años atrapados en las mismas circunstancias, jugando aparentemente un rol adulto en la sociedad, al volver a casa con sus padres, estos adolescentes tardíos se instalan en la  aparente comodidad de las relaciones con los padres de la infancia, mientras los padres continúan con su renuncia a perder su condición de necesarios e indispensables  para los hijos, independientemente de la edad de éstos.

Pedro pudo hablar de todos sus temores y darse cuenta hasta que punto estaba pegado a sus padres, en su caso, como en muchos otros, fue necesario trabajar tambien con los padres para indagar los motivos inconscientes que los mantenían unidos a un hijo enfermo y en cama. Poco tiempo después se reincorporó a sus estudios universitarios, consiguió un trabajo y se fue a vivir con un grupo de conocidos con qienes alquiló un piso.  A pesar del temor que les causaba a todos este cambio, la relación con sus padres mejoró de forma sustancial, comenzaron a encontrarse para compartir anécdotas y situaciones en un clima distendido y agradable.

Celia

Celia es una muchacha de 17 años cuando comienza a preocupar a sus padres,  el motivo que los lleva a pedir ayuda es que su hija está cada vez más delgada.

Desde los trece años es una niña preocupada por su cuerpo, por tener un cuerpo extremadamente delgado;  su madre comparte la misma preocupación, juntas se dedican desde hace años a probar nuevas y revolucionarias dietas que aparecen en diversas revistas, su madre se excusa diciendo que ya es adulta y sabe lo que hace, Celia comienza desde entonces una encarnizada batalla contra el peso y las calorías, no tarda mucho en lograr su peso ideal, pero su problema es mantenerlo.  Lo que preocupó verdaderamente a su madre es haberla descubierto vomitando después de una cena familiar, al principio pensó que se trataba de una indisposición pasajera, pero comenzó a controlar a su hija, entonces descubrió que los días que su hija comía algo más de lo que consideraba adecuado se escondía en el lavabo y vomitaba.  Consultaron con varios médicos, algunos  recomendaron a Celia nuevas y mejores dietas de las que ya había probado, pero el resultado seguía siendo el mismo; otros optaron por recetarle psicofármacos , pero muchos de estos medicamentos la atontaban y otros no la dejaban dormir, Celia continuaba con sus vómitos secretos y su cuerpo delgado, la madre comenta que Celia nunca pareció preocuparse por este problema, le negaba a la madre que vomitaba y  la acusaba de preocuparse demasiado por su salud. Finalmente, gracias a la intervención de un endocrinólogo, consultaron con un psicoanalista.

El problema de Celia,  como el de muchísimas adolescentes de nuestra sociedad, no es un problema banal ni fácil, desgraciadamente muchas chicas llegaron a morir por negarse a comer por verse más delgadas, la percepción de la realidad se encuentra en muchos casos completamente distorsionada, son chicas adolescentes sumamente delgadas que llegan a afirmar con seguridad y rotundidad que están muy gordas  y que deben \\\\\\\”cuidarse\\\\\\\”,  llegados a este límite no tiene mucho sentido enfrentarlas a la realidad, no pueden verse bien, se encuentran feas y gordas, toda su vida es un lucha para mejorar una imagen con la que nunca van a estar de acuerdo o satisfechas. Explicar este problema tan grave y tan extendido con un solo ejemplo, y a través de una sola explicación sería absurdamente reduccionista;  como todo síntoma, la anorexia y la bulimia, están sobredeterminadas,  es decir, que son varios los motivos que convergen para llegar a esta situación; tampoco podemos decir que todos los casos sean igualmente graves, pero por el tema que intentamos tratar, si podemos afirmar que una falla importante en la autovaloración y autopercepción de las adolescentes, sobretodo en lo que respecta a su cuerpo, está sucediendo.

Los factores que ayudan a precipitar estos síntomas los encontraremos en cada caso con sus particularidades especiales,  pero talvez podemos pensar que está ocurriendo para que este fenómeno tenga tanta popularidad; recordemos que los adolescentes en su camino hacia una vida independiente de sus figuras parentales, comienzan a buscar en la sociedad nuevos modelos y arquetipos, si estos modelos y hasta pautas de comportamiento son compartidos por su grupo de referencia, por sus pares, tendrán más fuerza y cobrarán más sentido. Los medios de comunicación de masas no son ajenos a estos \\\\\\\”gustos\\\\\\\” adolescentes, y se ocupan de alentarlos promoviendo figuras especialmente delgadas y slogans que llegan a equiparar la delgadez con la felicidad y el bienestar, desde los cuerpos con nombre de yoghurt desnatado hasta los más famosos cantantes de rock , todos lucen la figura \\\\\\\”ideal\\\\\\\”.

Celia comentaba: -\\\\\\\”si estás gorda no ligas, ¿qué tío te va a hacer caso si no luces un cuerpo perfecto?\\\\\\\”; por supuesto \\\\\\\”cuerpo perfecto\\\\\\\” se debe traducir por delgadez extrema, y si para conseguir esta figura hace falta maltratarse no importa, lo que importa es el objetivo final.  Lejos estaba Celia entonces de darse cuenta que en su negarse a comer, o en sus vómitos, se ocultaba una falta de aceptación de su nuevo status adolescente, de su feminidad y de su cuerpo como lugar de placer,  con su síntoma no sólo ponía en juego su malestar con su cuerpo,  también el rechazo hacia sus padres ocupaba un lugar importante, su rechazo, tan vitalmente adolescente, se convirtió en un arma de doble filo, inconscientemente podía estar atacando a los padres, pero el ataque a su persona no dejaba de ser menos cruento.

Insistimos que este tema, como muchos otros, merecen todo un capítulo aparte, sino todo un libro, en estos casos, nuevamente la posibilidad de diálogo sigue siendo un motor importante para comenzar a producir cambios, si el diálogo abierto y sincero con la familia no alcanza, por estar de un modo u otro todos los familiares comprometidos con la situación, el espacio de escucha que significa un espacio psicoterapéutico sigue siendo el mejor remedio para salir de estas situaciones.

Otro problema de Celia, y hablamos de ella como prototipo de un pasar la adolescencia, era su desconexión con el mundo, con el saber y con el estudiar y/o verse proyectada en un futuro que contenga algo más que un marido guapo.  Su mundo se reducía a los bares de moda y las discotecas de moda, la ropa de moda y la música de moda, indiscutiblemente se trata de una chica que necesita estar a la moda, vivir la moda, ser la moda, su discurso era una guía práctica para moverse por la noche en la ciudad,  ella podía saber en que bares hay gente a las once de la noche, y que gente por supuesto, a que bar hay que trasladarse a la una de la mañana y en que disco hay que empezar la noche del sábado a las tres y media de la mañana, la última disco acogía a ella y su grupo de amigas a las cinco de la mañana bastante mareadas por el consumo de alcohol y los varios encuentros de la noche. Celia no sabía a quien debía votar en las elecciones, no le preocupaba en lo más mínimo la política nacional ni los acontecimientos internacionales, su única lectura era la revista de cotilleos que hojeaba con detenimiento en la peluquería y aún así tampoco retenía ni los nombres de los famosos ni sus avatares y escándalos, todo su mundo era \\\\\\\”cuidarse\\\\\\\”, vestirse y comenzar a pensar en el próximo fin de semana. 

Esta desconexión con el mundo le permite a los jóvenes como Celia vivir en un mundo todavía infantil, el castillo de la cenicienta se llama ahora como la disco de moda, las hadas que le hicieron el vestido a la heroína del cuento son ahora papá y mamá que descargan sus culpas sobre la educación de los hijos en los locales de las galerías comerciales,  pero así como Cenicienta se movía por el anhelo de encontrar un amor que la rescate del malestar de su madrastra,  Celia no tiene ni idea de porque frecuenta los sitios que frecuenta, ni tiene un gusto propio, ni nada de lo externo le llama la atención, este estado tan regresivo le juega una mala pasada, el espejo perdió su magia y sólo le devuelve una imagen que le disgusta y la llena de angustia.  El cuento de Celia es un cuento que no parece tener fin, si observamos desde lejos su vida cotidiana nos transmite un clima de aburrimiento total, nada parece hacerle funcionar algo cercano al deseo.

A lo largo de su psicoterapia, Celia comienza a cambiar su posición frente al deseo de sus padres y su propio deseo, su porvenir, después de mucho tiempo de trabajo, consigue desprenderse de los fantasmas que la sujetaban a una vida cercana al hastío y a la muerte, elige una carrera que estudiar y comienza a dedicarse a ello,  las preocupaciones constantes por su cuerpo dejaron lugar a otras preocupaciones. Pero Celia pudo salir de esa espiral mortecina ¿cuántos adolescentes se quedan atrapados en ella?

Peter

 Siempre que hablamos de los problemas por los que pueden atravesar los adolescentes, hablamos también de cómo los padres adolescentes tienen también que ser escuchados, muchas veces es recomendable que los padres puedan colaborar en el tratamiento de los hijos, respecto a que lugar se le da a los padres consideramos que es una cuestión a decidir caso por caso, pero insistimos en que debido a la reactualización edípica que se manifiesta en la adolescencia, es importante darles un lugar a los padres en la terapia de sus hijos, hasta que estos encuentren su lugar fuera del ámbito familiar y se complete su proceso de extraterritorialización .

Peter acude a consultar derivado por el centro de desintoxicación que lo trató previamente, cocainómano y alcohólico desde los 14 años, ingresó en dicho centro a los 19 años y al año le pidieron que asistiera a una psicoterapia.

El joven seguía consumiendo alcohol pero en cantidades más moderadas.  Hago un inciso para hablar de esta problemática que nos encontramos hoy en día en nuestra cultura. ¿Qué elementos le brinda la sociedad a los adolescentes para su tiempo de ocio?. ¿A qué fenómeno psicopatológico responde el hecho de que el 80% de nuestros adolescentes consuman alcohol en cantidades desmesuradas cuando salen en grupo?. Ellos responden desde su discurso como \\\\\\\”deshinibición\\\\\\\”, beben para no inhibirse, pero sabemos que el alcohol inhibe muchas cosas, sobre todo el sentimiento de falta y frustración. Parecería que en la sociedad contemporánea se nos han terminado los adolescentes románticos que sienten su falta en el ser y la intentan remedar con poemas y escritos, hoy por hoy, la falta se obtura con cervezas, whiskies, tequilas…y una música estridente que tampoco permite hablar…  

Pero Peter tenía muchas ganas de hablar con un terapeuta, quería entender porque no sabía lo que hacer de su vida, quería saber sobre su angustia, sobre su aburrimiento, las horas muertas acostado en su cama mirando el techo a ver si se le ocurría algo..

No puedo extenderme sobre todo lo que hablamos durante un año de tratamiento, si decir que comenzó a interesarse por la pintura y que llegó a inscribirse en un curso de plástica. Hablaba de sus padres como personas geniales, tan fantásticos fueron siempre que nunca le prohibieron nada, universitarios ambos, arrastraban la nostalgia de mayo del 68 hasta su máxima expresión, un malentendido que nos lleva a encontrar estas patologías en niños y adolescentes, padres permisivos, ir desnudos por casa, ninguna puesta de límites, etc…

Para poder entender a este tipo de padres y ciertas patologías que producen en los hijos, podemos decir junto con Kancyper en su artículo \\\\\\\”Angustia y Poder en la confrontación generacional\\\\\\\”[14], que: \\\\\\\”Hay padres que no habilitan la manifestación de los sentimientos hostiles de los hijos e intentan ahorrarles cualquier apremio de la vida. Esta excesiva presencia, esta generosidad incondicional les posibilita el ejercicio de un control omnipotente sobre las criaturas. Para lo cual requieren desmentir la presencia del odio, de la ambivalencia y de la falta; frustración , privación y castración, que imperan en los vínculos humanos y en el mundo exterior e interior de cada sujeto.(Según Green \\\\\\\”en virtud de la frustración hay algo que no se realiza, en virtud de la privación hay algo que falta, en virtud de la castración hay algo que podría llegar a faltar\\\\\\\”-A.Green \\\\\\\”El Complejo de Castración\\\\\\\”[15])

Este tipo de padres se autoimponen la misión de montar y a la vez de proveer a sus hijos de un universo exento de angustias y de responsabilidades; intentan, en definitiva, materializar la creación artificial de un mundo sin conflictos.

Los padres que intentan cubrir toda sensación de falta y que además sofocan el odio necesario y la ambivalencia que intervienen durante el trabajo de la desligadura de objeto y su ulterior separación a través de un suministro asfixiante de Eros, cancelan los límites espaciales entre el yo y el objeto amado, y generan relaciones adictivas de objeto. En ciertos casos, la huida del hijo a la adicción suele denunciar el fracaso en el establecimiento de un territorio espacial y temporal propio, secreto e íntimo, que lo preserve de los ofrecimientos traumáticos de los progenitores (por exceso), que irrumpen las barreras de los dispositivos protectores del yo\\\\\\\”.

Durante una interrupción momentánea de su tratamiento, Peter \\\\\\\”prueba\\\\\\\”, en la casa de un primo, la heroína, que mezclada con alcohol lo lleva a la unidad de cuidados intensivos de donde sale milagrosamente. Entonces cito a los padres, asustados, culpabilizados, extremadamente preocupados, les resulta muy difícil hablar de ellos mismos, de su propia adolescencia.

Mantuvimos un par de entrevistas a solas, sin el hijo, no podían explicarse lo que había sucedido, se sentían atacados por esa actuación, por ese comportamiento del hijo: \\\\\\\”¿Cómo nos hace esto a nosotros?\\\\\\\”, se preguntaba la madre, \\\\\\\”a nosotros que siempre le dimos todos los gustos, que nunca le dijimos no a nada, que cuando quiso dejar de estudiar le dijimos vale, porque veíamos que no era buen estudiante, le dábamos el dinero que nos pedía sin preguntarle nada y además le pagamos la desintoxicación, realmente creímos que ya no tocaba la droga…\\\\\\\”. Continuamos las entrevistas icluyendo a Peter, al principio no quería, le daba vergüenza compartir ese espacio que sentía privado y suyo con sus padres, pero pronto mostró mucho interés por esas entrevistas, luego llegó a comentarlo él mismo: \\\\\\\”Es la primera vez que escucho a mis padres hablar de mi, siempre hablando de ellos, habíamos llegado a creer que eramos huéspedes en su casa..\\\\\\\”

En esas entrevistas descubrimos que el padre de Peter perdió a su propio padre a la misma edad que su hijo empezó a consumir cocaína, También pudimos trabajar que para este padre, segundo hijo, Peter, su segundo hijo debía ser un fracaso. Lo pensó desde su parto y  comenzó a no preocuparse por él. El padre de Peter había roto un maleficio familiar que se condensaba en una expresión de la abuela: \\\\\\\”los segundos siempre fallan\\\\\\\”. Exitoso en su profesión y matrimonio, revivió el discurso de su familia con Peter, nunca se preocupó por él, hasta que Peter con su sobredosis, hizo lo que luego llamamos una llamada de socorro y atención. Les estaba pidiendo a los padres que lo cuidaran, el padre llegó a decir: \\\\\\\”Sólo en el hospital estuve al lado de la cama de mi hijo\\\\\\\”.  Poco después Peter dijo en una de las entrevistas con los padres: \\\\\\\”¿Pero tú no te diste cuenta de que te necesitaba?\\\\\\\”.

Una ausencia de su terapeuta, que sentía que si lo escuchaba y estaba por él, provocó ese llamado, Peter no podía vivir su adolescencia porque no había podido ser sostenido en su infancia. El tratamiento junto con los padres le permitió recuperar a unos padres que nunca había tenido. Recordar con los padres episodios de su infancia en los que la función materna y paterna si estaban en funcionamiento, le dió la posibilidad de rehacer una historia propia con padres, con agentes cuidadores de su seguridad e integridad. Tiempo después aprendió a cuidarse solo, pero su llamada de socorro casi le cuesta la muerte, como a otros tantos adolescentes.

Para que un joven pueda pasar su adolescencia necesita la presencia de sus padres para enfrentarse a ellos, podemos decir con Winnicott [16]\\\\\\\”…allí donde esté presente el desafío de un joven en crecimiento debe haber un adulto dispuesto a enfrentarlo. Lo cual no resultará necesariamente agradable. En la fantasia inconsciente, éstas son cuestiones de vida o muerte\\\\\\\”.

\\\\\\\”No me vengan con conclusiones!!\\\\\\\”

Esta es una hermosa frase dicha por una chica de diecisiete años, mientras sus padres le esgrimían unos argumentos imposibles de entender desde su lugar, su frase puede ser la dicha por cualquier alumno de cualquier instituto de cualquier país, una reclamación a maestros, educadores, padres, psicólogos, y cualquier otro adulto que determine y demuestre desde su actitud que \\\\\\\”no hay nada más que decir sobre el tema\\\\\\\”,  este es un tema, el de los adolescentes y su mundo, que nunca quedará cerrado, al igual que sus protagonistas, hay mucho que decir y escuchar sobre el tema, y aún así siempre habrá más, como dejando siempre abierta una puerta para que el diálogo y la escucha con los adolescentes  pueda ser algo fructífero.

De este modo llegamos a la conclusión más importante: mantener esa puerta de diálogo siempre abierta, pero sin trampas. A veces nos encontramos con posturas que pueden dar lugar a malos entendidos, hablamos de los \\\\\\\”falsos\\\\\\\” diálogos,  los padres que nos dicen \\\\\\\”yo quiero ser muy amigo de mis hijos y dialogo mucho con ellos\\\\\\\” muchas veces no reflexionan sobre lo que realmente quieren decir con esto y sobre lo que realmente quieren de sus hijos, como un deseo propio, o pueden llegar a entender de sus hijos, como un deseo de los hijos y no de los padres.

Es posiblle que los hijos no quieran tener a sus padres como amigos, entre otras cosas porque ya tienen amigos y en cambio, sólo tienen estos padres. \\\\\\\”Con un amigo te puedes enfadar y te dejas de ver y ya está, pero con unos padres no, a ellos los tienes para siempre, si se mueren igual siguen siendo tus padres, además, yo no se si quiero ser como los amigos de mis padres, son un tanto carcas\\\\\\\”; todo esto comentaba Sergi cuando su padre se quejó de la falta de amistad entre ellos,  luego Sergi comentó que debe haber otra manera de comunicarse con los padres y que lo entiendan, pero que le resultaba muy difícil encontrarla.

Muchos adultos confunden el diálogo con los jóvenes de su familia con un montón de información que necesitan transmitir y recibir, en estas familias, más que diálogo hay muy buena información, posiblemente lleguen a saber cosas de todos, pero es probable que se escuchen poco, que no se dejen un tiempo para valorar y elaborar lo que está diciendo, comunicando  o intentando comunicar el otro.  En muchas familias, los jóvenes saben lo que piensan los padres, pero no lo que sienten los padres sobre lo que piensan, o lo que hacen, o cómo se sienten de verdad,  así como muchísimos padres o educadores no tienen la menor idea de cómo se siente  un jóven en un momento determinado de su vida.

Otra forma de entender el diálogo y que lleva a  otros malos entendidos se podría denominar el modelo cuestionario; los padres acosan a los hijos a preguntas que éstos se ven compelidos a responder;  los padres que avasallan a los hijos con preguntas no les dan mucho tiempo para responder, pero lo importante sería pensar en dar tiempo para no tener que hacer preguntas, para que el hijo pueda contar a su tiempo. \\\\\\\”Siempre que llego del cole mamá me pregunta ¿como te ha ido?, yo no tengo tiempo despues de decirle hoy me ha pasado esto en el cole, porque ella ya me lo preguntó antes…\\\\\\\”, Sue cuenta la historia de nunca acabar que pasa en muchas familias, la anécdota parece sin importancia, pero refleja un modelo de relación.

Evidentemente no existe un modelo de relación, debe haber tantos como posibles relaciones haya,  pero lo que debemos tener en cuenta por sobre todas las cosas a la hora de intentar aproximarnos al mundo del adolescente es a sus protagonistas, escucharlos, intentar entenderlos,  escuchar tambien al adolescente que fuimos nosotros mismos,  pero sobretodo a ellos mismos,  encontrarnos con la posibilidad de que si nosotros como adultos pretendemos enseñarles algo a nuestros jóvenes, lo mejor que les podemos enseñar es que somos capaces de aprender algo de ellos.

 


[1]Púber, pubescente, pubescencia, pubescer: son derivados del latín tardío de la palabra pubis: tecnicismo anatómico que significa \\\\\\\”vello viril\\\\\\\” o \\\\\\\”bajo vientre\\\\\\\”

[2]  Esta cuestión explica el rotundo éxito que en su momento tuvo la película \\\\\\\”Sólo en Casa\\\\\\\”; un niño púber representa todas las fantasías de su momento evolutivo, la ambivalencia entre quedarse sólo y sentirse un héroe o quedarse sólo y sentirse abandonado, el miedo a que los ladrones entren en casa es un miedo universal en estos momentos de la vida, el luchar contra los ladrones y vencerlos gracias a la superioridad del pequeño contra los adultos representa la fantasía omnipotente   de absoluto poder sobre el mundo adulto que asusta y se vuelve persecutorio.

[3] A pesar de lo claro que esto parece ser, nos seguimos encontrando en la clínica diaria, a padres que delante de su hijo de un año, o menos, dicen: -\\\\\\\”bien, yo puedo hablar de esto o aquello delante de mi hijo porque total no se entera de nada\\\\\\\”; esta expresión tan común, el bebe no se entera porque no habla, aparece como una muestra de no poder tolerar la independencia del bebé respecto de los padres; los bebés se enteran de todo. , todo lo captan, lo entienden y lo van significando a lo largo de toda su infancia.

[4]  No nos llama la atención que el artilugio que permite el funcionamiento de la televisión  se llame en nuestra lengua \\\\\\\”mando\\\\\\\”, quien lo tiene en su poder gobierna sobre la familia.

[5]Denominamos etapa anal aquella en la que el predominio de la zona erógena es el ano y el placer y el displacer, en permanente interrelación con los otros, pasa por retener las heces y/o defecar allí donde se le está intentando enseñar.  Generalmente es el mismo niño quien informa del momento oportuno para iniciar el control de esfínteres, el mismo comienza pidiendo o anunciando: -\\\\\\\”tengo caca\\\\\\\”; \\\\\\\”quiero pipí\\\\\\\”. Es imposible determinar con exactitud cuando puede comenzar este proceso, pero suele ocurrir alrededor de los dos años.

[6] Estamos refiriéndonos de manera muy abreviada a la etapa de la vida que en psicoanálisis llamamos complejo de Edipo.  El complejo de castración  favorece en el niño una resolución del complejo de Edipo, mientras que en la niña será su  disparador; sin adentrarnos a profundizar en este complejo y las diversas formas y/o salidas que puede tener, si mencionamos que en los grandes momentos de crisis y crecimiento como son la pubertad y la adolescencia, el complejo de Edipo vuelve a surgir de manera que podremos hablar de una verdadera reedición del mismo

[7] Remitimos al lector al famoso “Diario de Ana Frank”, excelente ejemplo del diario de una niña púber, en este caso escrito por Ana desde el escondite que ella, su familia y unos conocidos compartieron durante el nazismo en Holanda. El diario de esta niña fue recuperado por su padre poco tiempo después de que los nazis asesinaran a toda su familia.

[8]  Donald o cualquiera de los eternos personajes de la factoría Disney, se caracterizan por no tener una vida sexual  manifiesta.  Hasta tal punto llega le negación de la sexualidad  que ni Donald ni Mickey  tienen hijos, tan sólo sobrinos…

 [9] Todos los casos que relataremos en este capítulo son  reales, para salvaguardar  el anonimato de los protagonistas hemos cambiado todos los datos que puedan hacer al caso como reconocible.

[10]  En este punto, los críticos hacia el psicoanálisis pueden volver a relucir el argumento de que es una disciplina pansexualista, pero el significante que aparece en el dibujo es cortar, y lo que preocupa es el vello púbico… y la separación de los padres.

[11] En psicoanálisis llamamos \\\\\\\”beneficio\\\\\\\” a toda satisfacción directa o indirecta que un sujeto obtiene de su enfermedad.  Para describir el beneficio secundario de la enfermedad S.Freud utiliza como ejemplo la indemnización que percibe un sujeto por un accidente de trabajo, si libramos al enfermo de su enfermedad tambien le quitamos los motivos de su indemnización económica.  En el caso que estamos describiendo, queda claro como el beneficio secundario de Ester es obtener  cuidados de  los padres permanentemente.

[12] Etimológicamente \\\\\\\”adolescencia\\\\\\\” proviene del latín \\\\\\\”adoléscere\\\\\\\”, que significa \\\\\\\”crecer\\\\\\\”, \\\\\\\”desarrollarse\\\\\\\”, así \\\\\\\”adulto\\\\\\\”, proviene del latín \\\\\\\”adultus\\\\\\\”, participio pasivo del verbo adoléscere.  Siguiendo la etimología un adolescente es un adulto en crecimiento. Es importante nombrar esta cuestión de significados, ya que muchos autores han tomado otro sentido de una palabra homófona, siendo \\\\\\\”adolecer\\\\\\\”  lo que designa el \\\\\\\”sufrir\\\\\\\” o cierta falta o carencia, ha sido fácil crear cierta confusión  de significados; es indudable que el adolescente sufre o carece, pero el período que atraviesa está fundamentalmente marcado por el crecimiento de toda su persona.

[13] Podemos citar el ejemplo de los fabricantes de la famosa muñeca Barbie, quienes alertados por la comunidad de consumidores optaron ultimamente por variar el diseño \\\\\\\”anoréxico\\\\\\\” de sus modelos, por muñecas más acordes con la realidad.

[14] Kancyper, L. \\\\\\\”La Confrontación Generacional\\\\\\\”; Paidos, 1996, Buenos Aires

[15] Green,A. \\\\\\\”El Complejo de Castración\\\\\\\”; Paidós, 1992, Buenos Aires

[16] Esta cita de Winnicott está tomada del texto de Kancyper (ver cita 14)