El psicoanálisis con Adolescentes

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Eso sin contar con otro ángulo de análisis que es el sociológico del que aportamos solamente la continuidad de este juego de desconexiones entre deseos e ideales: en la sociedad actual, ni el alumno de física cuántica, ni el de filología inglesa tiene asegurada la entrada al mundo laboral  en su propio campo de interés; mientras aproximadamente un 25% de los futuros adultos trabajarán en aquello que verdaderamente desean, otro 25% trabajará en algo totalmente diferente de aquello en lo que se ha formado y otro lamentable 25% no trabajará nunca, al menos de forma duradera.

Contando con esas perspectivas, la crisis adolescente se hace aún más crítica, si el adolescente teme el paso del tiempo porque significa su entrada al mundo adulto, el mundo adulto que las sociedades actuales le prometen suele ser bastante descorazonador y muy alejado de los ideales que a lo largo de su pubertad y adolescencia pudo ir construyendo.  Desde esta perspectiva no nos extrañan los discursos adolescentes que se proyectan en el futuro con ideas sentidas como descabelladas por los adultos, proyectos que necesitan construir para salirse de una perspectiva tan pesimista como real.

Pero volvamos al tema de los estudios, en el medio de esa crisis adolescente, donde  todos los valores se ponen en duda y los cambios corporales hacen que el cuerpo y sus posibilidades de satisfacción ocupen un espacio considerable, el tiempo donde las relaciones de  amistad y compañerismo adquieren dimensiones hasta ahora desconocidas, entre todo ese tumulto de pasiones y desilusiones, los adolescentes estudian, muchos consideran que lo hacen porque es algo obligatorio, pero  la realidad es que el interés por el estudio, también ocupa un lugar destacado en el mundo adolescente.  Por un lado los estudios cumplen con cierta continuidad del mundo infantil,  no olvidemos que primero la guardería y después la escuela primaria, son los primeros espacios ajenos al entorno familiar donde el niño pasa mucho tiempo y aprende muchas cosas que tienen que ver con su medio y que no podrían adquirir si se encierran en casa; por otro lado la salida hacia lo extra-familiar, lo ajeno, los territorios desconocidos que implica el proceso adolescente refuerza más el anhelo de saber más sobre el mundo de afuera,  sobre el funcionamiento de lo externo, sobre las ideas de los otros; es justamente durante la adolescencia donde se llega a descubrir la pasión por la lectura de novelas que enseñan al lector otros mundos, otras historias, otros dramas, pasión que en esta época se extiende al cine, al teatro, a toda producción cultural que le ayude a colocarse en la piel de otro para entender su propia piel, en los corazones de otros para entender sus propios sentimientos.  Podemos pensar que el estudiar va a ocupar este lugar destacado donde muchas dudas intentan descubrir sus respuestas y donde muchas otras dudas o deseos van a encontrar su perfecto escondite para realizarse en un contexto aceptado y compartido por los demás.  Cuando el estudiar no puede ocupar este espacio casi lúdico de relacionarse con la realidad externa e interna,  es cuando nos encontramos con los verdaderos problemas con los estudios,  éstos se transforman en una tediosa obligación que se tramita con muchas dificultades  y muy pocos resultados, entrando en una espiral  de desencuentros entre el saber  y el deseo de saber.   Entre el estudiar y el trabajar no sólo existe esa unión que pasa por estudiar aquello en lo que se desea trabajar, también tenemos en cuenta esta otra componente que tiene que ver con el deseo y la satisfacción; si el tránsito por la adolescencia pudo investir los estudios de manera satisfactoria cabe esperar que llegada la  entrada al mundo adulto y al mercado laboral, el trabajar resulte gratificante  para ese adulto y no una carga pesada que el adulto no sabe cómo arrastrar durante toda su vida.

Una especie de prólogo hacia el trabajo es buscado por muchos adolescentes como la primera acción real para separarse de los padres; obteniendo cualquier trabajo que le permita tener un dinero que le es propio, el adolescente se siente con mayor autonomía para sus salidas y sus gastos personales, el momento de la independencia del territorio familiar no es entonces una mera construcción imaginaria, comienza a vislumbrarse como una posibilidad real en el horizonte.

Así como hemos visto que los padres púberes arremeten con ilógica rabia contra las primeras amistades fieles, algo similar podemos encontrar en algunos padres adolescentes, respecto a estos primeros trabajos,  posiblemente descontentos por la proximidad de la salida del hogar del hijo que va creciendo, las críticas hacia estos trabajos temporales suele ser terrible. -\\\\\\\”Conseguí  un trabajo para vender helados durante el verano!\\\\\\\”, comenta alegremente un adolescente de 17 años a sus padres, ellos atónitos, intentan disuadirlo: -\\\\\\\”no tendrás tiempo para salir, te han quedado asignaturas pendientes y debes estudiar y, además, no permitiré que algún conocido mío se encuentre contigo como un vendedor de helados cualquiera! \\\\\\\”.  Desde la venta de helados o cualquier otro producto, hasta los canguros u otras ocupaciones adolescentes, son pocos los padres que toleran este \\\\\\\”ataque\\\\\\\” de independencia de sus hijos; en muchos casos, estos mismos padres son los que años más tarde se quejarán de la permanente permanencia de su hijo en el domicilio familiar. Nos encontramos con los \\\\\\\”adolescentes\\\\\\\” de más de treinta años instalados en la comodidad de la dependencia familiar, frente a tal problemática, la pregunta que surge es: ¿quién es el culpable?

Es este otro tema que necesitaría aportaciones multidisciplinarias, la sociología da una serie de explicaciones socio-económicas que explican en parte este fenómeno de la adolescencia tardía, desde el discurso socio-económico, las dificultades para conseguir y mantener un puesto de trabajo, unidas a la carestía de la vivienda, prolonga la estancia de los hijos en el domicilio familiar.  Desde la psicología, se hace evidente que esta problemática social y económica viene a reforzar una actitud cómoda para todos los miembros de la familia, pero que enmascara una situación patológica de extrema dependencia de los hijos con los padres y de éstos con sus hijos, creando circuitos de dependencia que permiten que personas que por su edad cronológica deberíamos considerar adultas, mantengan con la vida una importante cantidad de conductas de tipo adolescente.

El juego de los espejos

Otro tema importante que debemos mencionar respecto a la adolescencia es el tema de la imagen.  Se trata de un problema que comienza en la pubertad y adquiere su mayor auge en la adolescencia, dijimos ya cómo el púber se enfrentaba a los cambios corporales favorecidos por los cambios hormonales con cierto estupor, vergüenza y  verdaderos sentimientos de pérdida respecto a su cuerpo infantil, en la adolescencia estos cambios siguen produciéndose, acentuándose, los rasgos masculinos y femeninos quedan más marcados, los adolescentes comienzan a aceptar su cuerpo si todo va bien y a rechazarlo abiertamente si algo va realmente mal con su propia imagen.

Es en esta época que los adolescentes se relacionan una gran cantidad de tiempo con los espejos. Estas superficies reflejantes, recordemos que en el mito de Narciso, éste se queda apasionado con su propia imagen reflejada en un lago, tienen el poder de un imán, frente a ellas, al igual que Narciso,  pueden permanecer largas horas, ya sea peinándose y probando distintos tipos de peinados, afeitándose, mirando y estudiando minuciosamente algún grano, espinilla o irregularidad del cutis,  observando los distintos pelos de distintas partes del cuerpo, o los pechos, si crecieron, si están demasiado grandes o demasiado pequeños, o la musculatura que muchos comienzan a cuidar obsesivamente, o la figura, si se está demasiado obeso/a, o demasiado delgado/a

(El tema del cuidado de la figura, o su excesivo descuido, debería formar un capítulo aparte, debido a la importancia que estas patologías están adquiriendo en nuestra sociedad actual. La anorexia y la bulimia son  dos enfermedades de claro contenido psicológico que estamos viendo cada día con mayor frecuencia.  El cuidado por el cuerpo adquiere en estos casos características  muy patológicas,  la auto-imágen del cuerpo está totalmente deteriorada en la anorexia, las jóvenes que la padecen se encuentran siempre \\\\\\\”gordas\\\\\\\”, aunque les insistamos en su delgadez, siempre tendrán argumentos para encontrarse infelices con su propio cuerpo.  Debemos hacer mención en este punto sobre la nefasta influencia de la publicidad y sus \\\\\\\”modelos\\\\\\\” en los ideales de los/las adolescentes.  Ser o estar tan delgada como la/s modelo/s de moda es una ambición de muchas  chicas.[13]  Pero no solamente se trata de los modelos a seguir y los modos como cada uno los sigue, en estas enfermedades encontramos la reactivación de antiguos conflictos que merecen ser revisados y tratados.) .

Los espejos siempre han tenido un papel importante en los cuentos, que es como hablar de mitos universales que trascienden generación tras generación, desde el mito de Narciso, del cual hay varias versiones pero que todas confluyen en la misma idea: un joven extremadamente hermoso hace caso omiso del amor que le pretenden hombres y mujeres, hasta que descubre su propia imagen reflejada en un lago, imagen de la que se enamora perdidamente, dejándose morir por esa pasión tan grande;  pasando por otra joven, Alicia, que necesita recorrer un mundo nuevo y diferente del de su casa y su familia y que consigue recorrer ese mundo, que está del otro lado del espejo, descubriendo así los inconvenientes y las aventuras de un lugar maravilloso y estrictamente personal y privado; hasta el espejo que le advierte a la madrastra de Blancanieves que ésta ya llegó a la adolescencia y que, por lo tanto, le arrebató su lugar de la más hermosa del reino.

La relación con los espejos no es más que una metáfora, que nos habla de la cantidad de tiempo que los adolescentes, igual que Narciso, se pasan a solas consigo mismos, como si necesitaran una mayor reclusión en su mundo interno,  a veces absortos ante la nada: -\\\\\\\”este chico está en la luna de Valencia todo el día\\\\\\\”, muchas veces recluidos en sus camas, arropados por sus propios sueños: –\\\\\\\”mi hija no hace otra cosa que dormir\\\\\\\”,  otras veces encerrados en sus cuartos, talvez pensando, talvez matando el tiempo.

Esta relación tan intensa con ellos mismos, no acaba en las horas ganadas frente al espejo o ante la nada, la cuestión de la imagen también se traduce en una imagen que quieren dar a los demás, a los de su grupo y a los adultos que los rodean. Se trata de una postura frente a la indumentaria que intenta ser lo más explosiva posible frente al mundo de los padres o de los ideales de los padres, siempre según un modelo que le va a ofrecer el grupo al que pertenece o quisiera pertenecer, el adolescente necesita cumplir con la imagen que ese mismo grupo le exige y que a éste le seduce, quizás por el oposicionismo que representa, quizás como un modo de respuesta contra-cultural, pero lo cierto es que el adolescente se viste según ese modelo idealizado, ya puede ser punk, funk, heavy metal, rockero, hippie, pijo, okupa, skin-head, o cualquier otra tribu urbana con la que entre en contacto y simpatice, o la mezcla de varias que resulta más chocante y atractivo.  La pertenencia a bandas o grupos de referencia merece una mención aparte, además de ser un rasgo característico del adolescente, va más allá de la imagen frente a los espejos.

Joaquín, de 16 años, comenta una experiencia del fin de semana: –\\\\\\\”fuimos con todos los del grupo al parque de atracciones, nos la pasamos muy chachi, nos subimos a todas las atracciones varias veces, me encanta la sensación de peligro que sientes cuando vas a tanta velocidad, cuando no sabes cuando va a parar el maldito chisme que da vueltas, después nos metimos en el túnel del terror y después nos quedamos un montón en el juego de los espejos, que es como otro túnel del terror…\\\\\\\”, \\\\\\\”da miedo lo diferente que puedes llegar a ser según sea el espejo que te mires, había uno que parecías un gigante y al lado te veías pequeño y regordete, nos reímos mucho de cómo aparecía cada uno…\\\\\\\”.  Javier descubre en su salida una verdad que describe no sólo al mundo adolescente, sino probablemente a la condición humana, todo depende del espejo en que te mires, talvez sea por eso que los animales no se reconocen nunca en el espejo.

La vida en grupo.

Cuando hablamos de la pubertad hicimos referencia a la importancia del amigo íntimo, del doble, aquel que poco a poco suplantaría al diario secreto y con quien se compartirían todos los secretos.  Estas amistades, que pueden surgir en la pubertad, se hacen aún más intensas durante la adolescencia,  aunque durante esta etapa, el efecto del doble, el igual, que lo puede acompañar en su camino hacia la extraterritorialidad familiar, también lo va a cumplir un grupo especial de referencia. 

 El grupo de adolescentes se caracteriza por ser bastante endogámico,  ser \\\\\\\”aceptado\\\\\\\”, ser \\\\\\\”miembro\\\\\\\” de tal o cual grupo o tribu, necesita de la aprobación de todo el grupo o de los líderes del mismo, allí, dentro del grupo y juntamente con el grupo los adolescentes intentan crear una respuesta social alternativa con la que se sienten más identificados ya que todos argumentan, y no sin razones, que la sociedad actual no les da el lugar que se merece, de todos modos, podríamos conjeturar que aunque la sociedad les ofreciera un lugar, los adolescentes deberían inventar una alternativa al ofrecimiento, su necesidad es crear y poner en juego una cultura distinta a la predominante o a la dominada por el mundo de los adultos, gracias a estos pequeños cambios culturales que se promueven desde los grupos hoy llamados \\\\\\\”alternativos\\\\\\\”, la sociedad va asimilando reacciones nuevas frente a lo diferente, cuestión que siempre enriquece al medio social y cultural.

Frente a este discurso optimista respecto a los grupos que van surgiendo generación tras generación, nos encontramos con dos tipos de respuesta, ambas altamente negativas para los jóvenes,  muchos padres y adultos en general responden a los nuevos grupos adolescentes que todos los cambios importantes ya se dieron en la historia, algo así como que nada puede ser revolucionario y promotor de cambios como la década de los 60, desde el mayo francés hasta los Beatles, los cambios culturales importantes ya se han producido, otro discurso obtura toda posibilidad creativa y de cambio entre los nuevos grupos aduciendo que las alternativas que presentan son patológicas y por lo tanto inútiles.  Si bien es cierto que, como espejo de una sociedad marginalizante, muchos grupos caen en estereotipos patológicos y desgraciadamente muy agresivos, no es menos cierto que determinadas alternativas culturales promovidas por los jóvenes actuales no sean un modelo a seguir o aceptar por generaciones venideras.

El grupo no sólo le brinda un lugar y una posibilidad para soñar estos cambios culturales enfrentados a la cultura establecida, en general, como ampliación del doble, funciona como un lugar de referencia permanente, un lugar donde se podrán hacer nuevas y diferentes amistades, lo que significa además nuevas formas de relación, dentro y con el grupo, los adolescentes comparten sus ídolos, verdaderos modelos de identificación que dejarán, como mínimo, una intensa huella en la memoria de cada uno del grupo.

 -\\\\\\\”No pude quedar con el grupo para esta noche\\\\\\\”, comenta  Sofía, \\\\\\\”es horroroso, porque yo no puedo ir a ver a Sabina sola\\\\\\\”, \\\\\\\”no puedo ir sola porque a los recitales vas con gente o no vas, puede que me atreva a ir si me garantizan que encuentro al grupo, si no no iré, y me fastidia porque amo a Sabina, todos lo amamos, es un genio, es único, sus letras son las mejores, pero ellos no me perdonarán si no vamos juntos y no puedo ir si no voy con ellos\\\\\\\”.  Narciso se pierde en el grupo, no deja de pensar en él, pero el sentimiento grupal es más fuerte, el grupo es ahora el lago en el que se puede reflejar, el lago dejó de ser un espejo privado y mortífero,  socializado, parece tener imágenes para todos, posiblemente este ejercicio de socialización de paso al encuentro de un espejo especial,  una relación de a dos donde tiene más importancia lo que el otro no tiene de común, de igual, donde los adolescentes experimentan por primera vez  una relación que parece completarlos.