El psicoanálisis con Adolescentes

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Aparece una nueva renuncia, algo que separa a los niños definitivamente de los padres, el placer sexual lo tendrán que buscar fuera de las relaciones familiares; la puesta en marcha de otros intereses, muy fomentados por la integración a la escuela y, por lo tanto, a la convivencia con otros pares, permite que los niños dejen en un segundo plano a los genitales para ocuparse de otras cosas, el así denominado período de latencia, por estar en estado latente las pulsiones sexuales, coincide con una apertura de intereses hacia lo externo que representa el conocimiento y el saber; no faltará mucho, para que la eclosión hormonal que comienza a determinar verdaderos cambios en lo corporal, permita que el interés por los genitales y sus usos posibles vuelvan a aparecer en quienes ya podemos denominar púberes.

 Secretos del Corazón.

Este es el título de la última película de Montxo Armendáriz, en ella,  a la manera de un relato intimista,  el protagonista, un niño de nueve años, nos va describiendo lo que el mismo está descubriendo, es una película que resume excelentemente los descubrimientos el niño que está dejando de ser niño. 

Javi, así se llama el niño, está intrigado por las voces de los muertos, porque “los muertos gritan para liberarse de sus secretos”, según la sinopsis que hace el mismo director: “Intrigado por un mundo enigmático, Javi seguirá indagando en los misterios que oculta. Y en esta búsqueda, este empeño por conocer y descubrir cuanto le rodea, desvela ante Javi una realidad donde las mentiras, las pasiones, el amor y la muerte, van sustituyendo las fantasías de su mundo infantAl comienzo de la película el amigo íntimo de Javi le propone cruzar el río por un camino de piedras, un atajo utilizado por los adultos y los niños intrépidos, Javi reconoce su miedo y decide cruzar por el puente, donde se siente más seguro…  luego comienzan sus descubrimientos del mundo adulto, y Javi se va posicionando de una forma distinta frente a todo lo que ocurre a su alrededor; el interés por el sexo aparece primero bajo la forma del terror cuando su perra se cruza con un perro paseando por el  campo, luego el  sexo lo llena de intrigas y busca respuestas, le pregunta a los adultos sobre la copulación y comienza a interesarse por los genitales femeninos (en su interés por descubrirlos es especialmente tierna la escena en la que junto a su amigo deciden gastarse su semanada en pagarle a una niña para que les enseñe sus genitales…), el descubrimiento del sexo lo lleva a descubrir el amor y la pasión,   hasta que al final, cuando su tía María huye para vivir su propia historia pasional, Javi no teme ya cruzar el río por el camino de piedras para despedirse de ella, su emocionante recorrido puberal lo llevó a cruzar un camino que deja detrás su propia infancia.

Todos tienen secretos del corazón.

Lo secreto y los secretos forman parte de la vida del púber, talvez por  encontrarse demasiado metido en sí mismo, observando sus cambios y  lo que cambia en relación con los demás, el niño púber necesita un espacio propio y secreto, de ahí que sea tan corriente que en la pubertad tanto niñas como niños comiencen a escribir un diario íntimo, el amigo de papel al que todo se le cuenta, los púberes se pasan horas escribiendo en sus diarios las anécdotas de la vida cotidiana, sus descubrimientos y sus sinsabores.[7]

Luego reemplazarán sus comunicaciones escritas con verdaderas relaciones de amistad. En estas edades la amistad es más que cualquier cosa, tal como lo describe excelentemente en su artículo S.Tubert, la amistad pasa a tener la importancia de un doble que completa al púber en aquellas fantasías e historias que el púber cree no llegar, su doble vendrá a ocupar un lugar de modelo y por lo tanto de posibles identificaciones posteriores. Su diario primero y el amigo íntimo después ocupan un lugar de confidencias muchas veces, la mayoría, envidiado por los padres, celosos por querer ocupar un lugar que no les corresponde, los padres cometen a veces una  imperdonable intromisión, o bien aprovechan la ausencia de sus hijos para  leer sus diarios íntimos, irrumpiendo de este modo en la necesaria intimidad del púber, o bien arremeten contra el amigo o amiga del púber, tratando de mostrar a su hijo/a, lo malo de esa relación, actitud que no hace más que reforzar esa relación amistosa ya que significa el principio de una esperada independencia.

Lo secreto del diario pasa a los secretos con el amigo/a o con el grupo, con ellos podrá intercambiar miedos e ideas como pares, un lugar del que los padres sufren un inevitable desplazamiento.  Preocupados/as por los cambios corporales  es extraño que algún púber haga partícipe de sus preocupaciones a los padres… El varón si no eyacula aún al masturbarse, o la niña que aún no le ha venido la regla, comparten sus preocupaciones con sus pares, con aquellos que sienten próximos e iguales,  rara vez con los adultos que los rodean.

 

Pero el amigo/a íntimo/a no soluciona ni cubre todos los vacíos identificatorios de la pubertad, se puede compartir con ellos toda una serie de vivencias que hacen al paso de la pubertad a la adolescencia, pero los púberes necesitan de otros modelos identificatorios, es decir, de otros estímulos que amplíen su camino hacia la extraterritorialidad propia de su edad, así nacen los \\\\\\\”fans\\\\\\\” y así permanecen colgados en formas de pósters, fotos, o cualquier otra imagen, que les traiga el recuerdo de una imagen  que  los aleja de los gustos familiares y los aproxima a ideales construidos en el exterior.

La sociedad de consumo suele otorgar un lugar preponderante a estos ídolos puberales, especialmente porque promueven un tipo de consumo dentro de una población absolutamente sobornable por la imagen que promueven: extra familiar y ajena  a los ideales conocidos o tolerados en casa. ¿Cómo explicar sino el éxito de engendros comerciales como Michael Jackson o las Spice Girls?  Estos ídolos de púberes (no tanto de adolescentes) se transforman en tales porque están al servicio de lo necesario en estas edades,  se presentan como estereotipos de lo ideal a conseguir, en ese sentido las Spice Girls  son todo un ejemplo, cada una cumple con un modelo específico: la deportista, la alocada, la informal,  la formal y la púber, cada una de ellas cumple con un modelo a seguir y adorar,  por lo tanto a copiar y admirar; además cumplen con otra intención fundamental: los padres las aborrecen, cuestión que las convierte en más idealizadas todavía.

 

Los púberes admiran a sus ídolos y muchas veces hasta los copian, necesitan de los estímulos que les brindan para enfrentarse al fantasma de su nueva personalidad y, sobretodo, separada de los ideales de los padres.  Podríamos incluso determinar que cualquier púber que esté demasiado de acuerdo con sus padres está viviendo una pubertad que no le pertenece, en todo caso, alegra a los padres, pero se siente habitado por un cuerpo que no es el suyo y una cabeza que le es ajena.

 Además de los ídolos que la sociedad de consumo les va aportando al imaginario de los púberes, en muchos casos nos encontramos con figuras adultas que ocupan un lugar de idealización para el niño y les permite entablar una relación con algún adulto que representa de un modo u otro el ideal de padres que el púber se va construyendo; de esta manera surgen en la pubertad relaciones de compañerismo y verdadera amistad con profesores, tutores, monitores, los padres de otro niño, o los amigos y /o amigas de algún hermano o primo mayor;  suelen ser relaciones extremadamente enriquecedoras para el mundo del púber, los padres suelen encontrarse celosos y hasta incomprendidos al sentirse rechazados y apartados por sus hijos y el otro que les proporciona una escucha y una relación diferente, el padre de Eloy decía: –\\\\\\\”Eloy prefiere estar con su monitor de football que conmigo, antes me levantaba cada domingo temprano para llevarlo a los partidos, ahora prefiere tomar dos autobuses esperando encontrarse con ese monitor que de lo único que habla es de tácticas y de los partidos de la liga, no les alienta cuando juegan, más bien lo contrario, está venga gritarles y machacarlos y parece que eso es mejor, el niño no hace más que hablar maravillas de ese tío… Ya le tengo dicho al chaval, un solo suspenso y se acabó el deporte extra-escolar, si tiene la cabeza dale que te pego con el monitor ese y sus partidos no le queda lugar para las mates…\\\\\\\”. A pesar de los celos de su padre, Eloy terminó el curso con buenas notas, y con la alegría de haber  ganado unos cuantos partidos con su equipo.

Los púberes se encandilan con su propia imagen,  y además con las imágenes de sus ídolos;  para adorar la imagen de sus ídolos llenan su diario, su habitación y lo que haga falta, con su propia imagen se observan frente al espejo para intentar descubrir quienes son y quienes pueden llegar a ser. La  llamada autoestima es importantísima en estos momentos de cambios, ya que será vital para su desarrollo posterior, la negación por parte de los padres de la evolución que se está produciendo les provoca desazón y tristeza, luego veremos en el relato de casos, cómo se produce, a veces, este desencuentro entre generaciones que fomenta  fuertes mecanismos de defensa que llegan a configurar determinadas patologías.

¿Cómo se observa todo esto en un púber? Basta con dejarle arreglar a su gusto su habitación. Hay un dicho popular que dice \\\\\\\”dime como vives y te diré quien eres\\\\\\\” (así como hay otro muy aplicable a la pubertad que dice \\\\\\\” dime con quien andas y te diré  quien eres). Visitemos la habitación de un púber imaginario: en sus paredes conviven  los afiches de Donald  y sus amigos, junto a mujeres  desnudas sacadas de alguna revista pornográfica; si se trata de una niña, posiblemente encontraremos a Donald y amigos otra vez, junto a caras de los guapos famosos del momento.

¿Qué ocurre?  Los niños y niñas se resisten a despedirse de los atributos infantiles que les permiten relacionarse con sus padres como niños habitando un cuerpo desconocido, aún creen en cualquier muñeco Disney, pero también disfrutan de su incipiente sexualidad, se sienten un poco Donald[8], y otro poco mayores.

Se masturban  con las imágenes  propias de la pubertad, rodeados de imágenes  de su infancia, y sin embargo mantienen una vida que aparentemente no es caótica, pero que sabemos que va a tener su  influencia en la vida de cada uno de ellos.  Decimos \\\\\\\”aparentemente\\\\\\\” ya que en realidad, al menos internamente, la cantidad de pérdidas y, por consiguiente, duelos que debe elaborar y soportar un púber, hacen que su vida mental aparezca verdaderamente como un caos, una situación en permanente cambio y no siempre fácil de tolerar.

Los púberes se enfrentan a varias pérdidas, pierden su cuerpo infantil, constantemente los cambios corporales les van recordando esta pérdida, con su cuerpo infantil se pierde el niño pequeño que hasta ahora era para papá y mamá, o sea que pierde a los padres de la infancia.  Con el crecimiento pierden además la condición bisexual de su infancia, lo real del cuerpo y la puesta en marcha de sus deseos, los orientan hacia una elección sexual concreta.

Todas estas pérdidas que tiene que elaborar el púber tienen su otro costado en los propios padres, ellos también pierden al niño dependiente, al hijo infantil que los necesitaba y los idolatraba hasta hace muy poco; ahora deben tolerar sus ácidas críticas y sus cambios de humor; pierden en parte la autoridad que sobre sus hijos tenían y, sobretodo,  comienzan a sentir el paso del tiempo sobre ellos, para el mundo de los púberes, en su propia jerga, los padres son \\\\\\\”los viejos\\\\\\\”, y talvez lo más difícil de tolerar por los padres sea exactamente eso, su nuevo status de vejez.

Padres y púberes tienen entonces duelos importantes que procesar; pero ¿qué es elaborar un duelo?  Llamamos a esto a todo un verdadero trabajo psíquico que cada sujeto debe realizar ante la aparición de un cambio y, por lo tanto, de una pérdida. El trabajo del duelo pasa por ir aceptando poco a poco la situación nueva y la pérdida que ésta ocasiona, muchas veces este trabajo de duelo queda entorpecido en su tramitación, y es entonces cuando podemos pensar que algo patológico aparece como respuesta a esta no-elaboración.